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Simbiosis en el Mediterráneo I

Simbiosis en el Mediterráneo I

Anémona común – Cangrejo araña

Las anémonas son animales marinos pertenecientes al grupo de las medusas y corales. A cada individuo se le conoce como pólipo, y los podemos encontrar en todo tipo de fondos alrededor del mundo. Cuando pensamos en ellas, todos tenemos en mente imágenes de aguas tropicales, con anémonas exuberantes y peces payaso revoloteando entre sus tentáculos, protegiéndose mutuamente y formando así una de las simbiosis más características del mar.

Pero ¿y en el Mediterráneo? Puede que la vida sea menos vistosa lejos de las aguas cálidas y los arrecifes de coral, pero no por ello es inexistente. En nuestro mar también encontramos anémonas en simbiosis con otras especies, muchas veces solo requiere afinar el ojo para percibir los pequeños detalles que se esconden a simple vista.

La anémona común (conocida como Anemonia sulcata o Anemonia viridis) es una de las más típicas que podemos encontrar y localizar en prácticamente cualquier zona rocosa en la que nos lancemos a bucear o hacer snorkeling. Esta especie es fácilmente identificable por sus alargados tentáculos de tono verdoso, con los extremos coloreados de morado, que, al contrario que la mayoría de anémonas, no es capaz de retraer. La anémona común pasa inadvertida para la mayor parte de los buceadores, tanto por ser una especie habitual como por su “baja” espectacularidad.

Como curiosidad, la coloración verdosa viene dada por la presencia en sus tentáculos de zooxantelas, comúnmente conocidas por la simbiosis que mantienen con los corales. Pero esta no es la relación de la que vamos a hablar hoy.

Anémona común en los fondos de Cala Racó, Calpe (Alicante).

Entre los tentáculos de la anémona común podemos encontrar al cangrejo araña fantasma (Inachus phalangium), un auténtico experto en lo que a camuflaje se refiere, ya que recubre su caparazón de algas, esponjas e incluso substrato, lo que le permite pasar inadvertido ante la mayoría de los observadores. La selección de este “disfraz” no es arbitraria, ya que utiliza, en las partes del cuerpo más expuestas a los depredadores, aquellas especies de alga que le ayudan a pasar desapercibido o que presentan toxinas, mientras que en zonas menos vulnerables empleará algas de las que también se puede alimentar.

Cangrejo araña fantasma entre los tentáculos de la Anémona común en los fondos de la pared sur del Peñón de Ifach, Calpe (Alicante).

Este pequeño cangrejo, al igual que los peces payaso, es capaz de vivir en la anémona sin ser atacado por los nematocistos, que son los orgánulos presentes en sus tentáculos responsables de la picadura. Aunque todavía no se conoce en detalle cómo el cangrejo araña adquiere esta resistencia, sí se sabe que no es innata y que la consiguen después de un periodo de adaptación. Se ha observado que, al mantener al cangrejo fantasma alejado de la anémona durante varios días, esta “inmunidad” desaparece, y necesita de un tiempo de acondicionamiento (unos 20 minutos) hasta poder introducirse de nuevo en ella. Se sospecha que el cangrejo fantasma es capaz de incorporar el mucus de los tentáculos sobre su cuerpo. Éste hecho explicaría por qué, en el momento de la muda, el cangrejo abandona la protección de la anémona, exponiéndose a los posibles depredadores, para, una vez generado el nuevo caparazón, regresar a ella y readaptarse al contacto de sus tentáculos, pasado el tiempo necesario.

Cangrejo araña fantasma entre los tentáculos de la Anémona común en los fondos de la pared sur del Peñón de Ifach, Calpe (Alicante).

Aparte del periodo de muda, es poco frecuente ver a estos crustáceos abandonar la anémona, y cuando esto ocurre lo hacen aprovechando la oscuridad de la noche para trasladarse a una nueva, alimentarse o buscar camuflaje. Estas salidas son más recurrentes en los machos, que aprovechan también para buscar pareja, ya que rara vez se encuentra más de un cangrejo fantasma en la misma anémona.

Aunque no es la única en la que lo podemos encontrar, el cangrejo fantasma muestra una gran preferencia por la anémona común con respecto a otras especies. Así que, ¡ya sabes!, la próxima vez que pases por al lado de una de estas anémonas, no dudes en echar un vistazo entre sus tentáculos para intentar localizar a su pequeño huésped, pero mantén los ojos abiertos, ya que no se dejará ver con facilidad.

Referencias:

Landmann S, Meyer R, Boettcher A, Pfannkuchen M, Melzer R (2016) Field experiments on individual adaptation of the spider crab Inachus phalangium to its sea anemone host Anemonia viridis in the northern Adriatic Sea. Mediterranean Marine Science 17: 333-339

See Also

Martinelli M, Calcinai B, Bavestrello G (2006) Use of sponges in the decoration of Inachus phalangium (Decapoda, Majidae) from the Adriatic Sea. Italian Journal of Zoology 73: 347-353

Mebs D (2009) Chemical biology of the mutualistic relationships of sea anemones with fish and crustaceans. Toxicon 54: 1071-1074

Rorandelli R, Gomei M, Vannini M, Cannicci S (2007) Feeding and masking selection in Inachus phalangium (Decapoda, Majidae): dressing up has never been so complicated. Marine Ecology Progress Series 336: 225-233

Utrilla O, Castro-Claros JD, Urra J, Navas FD, Salas C (2019) Reproduction of the anthozoan Anemonia sulcata (Pennant, 1777) in southern Spain: from asexual reproduction to putative maternal care. Marine Biology 166: 111

Texto y fotografías por Sebastián Hernandis Caballero

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