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¿Sabes diferenciar entre Pinna nobilis y Pinna rudis?

¿Sabes diferenciar entre Pinna nobilis y Pinna rudis?

Hace poco os trajimos un artículo sobre la nacra (si te lo has perdido, ¡no dudes en echarle un vistazo!: La nacra. Un gigante caído.) en el que os hablábamos de Pinna nobilis y la crítica situación que está viviendo esta emblemática especie del mar Mediterráneo. Como os contábamos, es fundamental la localización de posibles supervivientes a la enfermedad y, aunque es una especie fácilmente distinguible, existe otra, de menor tamaño pero características similares, con la que puede llegar a confundirse: Pinna rudis.


Y es que el “hermano pequeño” de P. nobilis en el Mediterráneo es mucho menos conocido, pero no es tan pequeño si lo comparamos con los bivalvos a los que estamos más acostumbrados (como el mejillón), ya que puede llegar a medir más de medio metro. Esta especie (P. rudis) la podemos encontrar también en el Atlántico y, por motivos que aún se desconocen, no se ve afectada por la enfermedad que está asolando las poblaciones de Pinna nobilis.


A pesar de que P. nobilis puede llegar a ser mucho mayor, el rango de tamaños habitual de ambas especies hace que en muchos casos no sea un factor diferencial a la hora de distinguirlas. Recordemos además que aproximadamente un tercio de la nacra se encuentra enterrado en el substrato, por lo que tampoco conocemos el tamaño real del ejemplar. Y claro, las ganas de encontrar una P. nobilis puede también favorecer que miremos a la P. rudis con otros ojos, así que hoy os traemos algunas claves visuales que nos pueden ayudar a diferenciar qué especie estamos observando.


Aunque en general es fácil distinguirlas, identificar según qué ejemplares puede resultar un verdadero reto, incluso para ojos expertos; hay algunos casos en los que es necesaria la genética para dar el veredicto final. Eso sí, ya os adelantamos que hay sospechas de la existencia de ejemplares híbridos (un cruce entre P. nobilis y P. rudis), así que podéis imaginar cómo se complica el asunto. Pero, dado que por norma general se pueden diferenciar, vamos con esas claves que nos ayuden a ello.


El hábitat puede ser un indicador. En general, P. nobilis está más asociada a praderas de Posidonia oceanica mientras que P. rudis se suele encontrar en zonas rocosas, aunque en ningún caso es un factor determinante.

Juvenil de P. nobilis en una zona de transición entre Posidonia oceanica y roca.
Juvenil de P. nobilis en una zona de transición entre Posidonia oceanica y roca.
Juvenil de P. rudis en Posidonia oceanica.
Juvenil de P. rudis en Posidonia oceanica.

En la morfología, una de las principales diferencias la encontraremos en las espinas de la concha. Mientras que P. nobilis (sobre todo durante los primeros años de vida) puede mostrar una gran cantidad de espinas pero de pequeño tamaño, P. rudis presenta menos, pero de mayor tamaño:

P. nobilis con numerosas espinas pequeñas.
P. nobilis con numerosas espinas pequeñas.
P. rudis con pocas espinas de gran tamaño.
P. rudis con pocas espinas de gran tamaño.

El problema es que en algunos casos las espinas se pueden erosionar. Es habitual encontrar ejemplares adultos de P. nobilis con la concha pulida y, aunque menos habitual, se puede dar también en P. rudis, así que ¡ojo! no os dejéis llevar por la ausencia de espinas y prestad atención, porque hay más detalles que nos pueden ayudar a diferenciarlas.

P. nobilis con la concha sin espinas.
P. nobilis con la concha sin espinas.
P. rudis con la concha sin espinas (se puede observar el manto de color blanco, ¡bajo tienes más información al respecto!)
P. rudis con la concha sin espinas (se puede observar el manto de color blanco, bajo tienes más información al respecto).

Otra diferencia morfológica la podemos encontrar en que, aunque P. rudis se quede pulida, la concha sigue presentando una “rugosidad” característica, una serie de costillas verticales. Este rasgo es más sutil que las espinas y en general las conchas están recubiertas por epibiontes (como algas, esponjas, etc.), por lo que puede resultar complicado distinguir estas costillas.

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Ejemplar de P. rudis en el que se pueden observar tres líneas de costillas verticales. Este ejemplar pertenece a un experimento de investigación llevado a cabo en el IMEDMAR-UCV.
Ejemplar de P. rudis en el que se pueden observar tres líneas de costillas verticales. Este ejemplar pertenece a un experimento de investigación llevado a cabo en el IMEDMAR-UCV.

Si nos acercamos con el suficiente cuidado como para verla abierta, en el centro en vertical podemos observar la branquia y, recubriendo el interior de la concha a ambos lados (hasta llegar a asomar en algunos casos por el borde) tenemos el manto. Y es que, la coloración de estas partes es otra de las claves que nos puede ayudar a identificar la especie. P. nobilis presenta una coloración de manto y branquia rosácea, aunque el borde del manto puede presentar en algunos casos un color mucho más oscuro, con tono azulado. En cambio, en P. rudis la coloración interna del manto es moteada con tonalidades blancas muy visibles, aunque en el borde del manto pueden no apreciarse.

P. nobilis con el manto y la branquia de color rosáceo. El borde del manto presenta un tono oscuro.
P. nobilis con el manto y la branquia de color rosáceo. El borde del manto presenta un tono oscuro.
P. rudis con el interior del manto moteado de blanco, también visible en el borde.
P. rudis con el interior del manto moteado de blanco, también visible en el borde.
P. nobilis con el manto y la branquia de color rosáceo.
P. nobilis con el manto y la branquia de color rosáceo.
P. rudis con el interior del manto moteado de blanco, también visible en el borde.
P. rudis con el interior del manto moteado de blanco, también visible en el borde.
P. nobilis con el borde del manto oscuro.
P. nobilis con el borde del manto oscuro.
P. rudis con el borde del manto con el moteado  poco marcado.
P. rudis con el borde del manto con el moteado poco marcado.

Aun así, recordad que si creéis que os encontráis ante un ejemplar de P. nobilis y tenéis oportunidad de tomar fotos, no dudéis en compartirlas a través de alguno de los canales disponibles para ello, de forma que un experto pueda valorar de qué especie se trata:
Observadores del Mar (observadoresdelmar@icm.csic.es), el Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina —IMEDMAR-UCV— (imedmar@ucv.es) o el El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias —IRTA (patricia.prado@irta.cat), entre otros. Pero como no siempre es posible tomar fotografías, esperamos que estas claves puedan ayudaros a definir la especie o, al menos, descartar aquellos ejemplares que podamos identificar claramente
como P. rudis. Tened en cuenta que en algunos casos podemos encontrar individuos con, por ejemplo, la concha totalmente pulida y sin costillas pero, en cambio, la coloración del manto blanca moteada. Este tipo de ejemplares son los que se sospecha que pueden ser híbridos, así que, como decíamos, ante la duda lo mejor es dar el aviso para que un grupo de expertos pueda tener ese ejemplar controlado para estudiarlo.


Disfrutad del mar y siempre que podáis, ¡mantened los ojos abiertos! Nunca se sabe dónde se puede encontrar un superviviente de P. nobilis.


Texto y fotografías por Sebastián Hernandis Caballero.

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